Espejito, espejito...


Desde hace por lo menos veinticinco siglos al más antiguo instrumento de la óptica se le atribuye la amplificación de una multiplicidad de poderes físicos y simbólicos. El espejo ha desempeñado un papel cardinal en la separación y en la reunión de hombres y mujeres. Su remisión al tema de la identidad, su movimiento fluctuante entre lo falso y lo veraz, a menudo ha planteado múltiples universos de referencia expresados en historias como las que Lewis Carroll urde en Alicia a través del espejo, o como las que imagina Borges cuando escribe que "al igual que la cópula, el espejo multiplica a las personas innecesariamente".

El texto es parte de este otro, muy interesante.

2 comentarios:

rubiaa dijo...

Ahhh tanta utilidades tiene el espejo!

Yo no uso ninguna, yo soy de las que evitan los espejos.

JuliánFayolle dijo...

Yo lo uso para conocer al señor que dice ser yo por las mañanas.