"Apetito desordenado de placeres sensuales o sexuales"
no pararon en todas esas largas horas -unas 10- excepto para quedar dormitando unos momentos y para tomar agua
la huella mental impedía después de eso volver a ser los mismos: habían quedado viciados por penetrarse mutuamente, por reincidirse, por invadirse enteros.
