Modelo para amar


Definitivamente era un pintor pasional.

Su técnica había aparecido después del cincel de las academias, pero estaba desnudo de teoría y su cerebro se iba a pasear mientras él pintaba. La mano que tomaba el pincel nacía directamente de su corazón, si es que es el corazón el continente de la pasión.

Todo se hacía evidente en el resultado de su pinturas: por más que posaran desnudas e impúdicas frente a él Margarita, Consuelo, Patricia o Nicole, la pintura terminaba siendo un retrato de su amada Rosario.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una ternura este post!

JuliánFayolle dijo...

Soy de lomo.

gabrielaa. dijo...

lomo? lomo, el de la Rosario...

Capitan de su calle dijo...

Uhhh cuervo...que post! siempre esa Rosario cuervo...como la Elena de Paris, como la Laura de dolina, Al final de todo...todas son Rosarios.

Muy bueno cuervo. Pegó.