Ella no sabía ni quería saberlo, pero el que aparecía en su cama, dos noches por mes -justo los dos primeros días en que le empezaba la menstruación-, y la hacía desmayar a orgasmos, chupándosela como nadie nunca lo había hecho, para luego desaparecer antes del amanecer, tan misteriosamente como había antes aparecido, era el mismísimo Conde Drácula.
4 comentarios:
qué gran invento, los súcubos
En este caso podría ser un íncubo, no un súcubo.
Pero no, sólo es drácula con hambre que descubrió una fuente de sangre mensual sin tener que morder cogotes.
uy. si es el Conde es un íncubo, claro. un fallido lo tiene cualquiera ;)
Igual, si trae buenas intenciones no importa.
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