Consejos para los nuevos votantes

El cuarto oscuro es un cuarto oscuro. Usted entre, cierre bien la puerta y deje volar sus sentidos.
Si bien la oscuridad del cuarto impide usar el sentido de la vista, despreocúpese, tiene cuatro más.
El olfato lo ayudará primero. Trate de no fumar desde una hora antes de sufragar. Sentirá el perfume de la iniciación, la adrenalina y las feromonas.
El oído lo acercará un poco. Si no hay mucha gente en la cola, afuera esperando, podrá escuchar una respiración ligera y rápida, nerviosa. Acérquese a la fuente del sonido.
Cuando la encuentre podrá aprovechar un tercer sentido, el del tacto. No se apure, alargue el momento. Acaricie sin agarrar. Roce sin apretar. Luego agarre y apriete, pero no exagere; ya llegará el momento en que usted esté más definido políticamente, quizás para la próxima elección.
Luego llegará el turno del gusto. Su boca es suave por naturaleza (salvo, claro, que usted tenga la desgracia de sufrir alguna malformación en sus dientes), por lo que no hace falta recomendarle actuar con delicadeza. Déjese llevar. A esta altura del sufragio no hace falta contener su instinto. Recuerde ser atento, por lo menos hasta que los años le den experiencia y reconozca sus gustos a la hora de votar; sepa que hay muchas opciones disponibles pero recuerde que nunca podrá votar a un menor de edad ni a alguien que no sea candidato por su propia voluntad.
Usted notará cuando haya terminado.
Ahora debe salir del cuarto oscuro, no puede quedarse tanto tiempo ahí.

Fotografía de Hartmut Nörenberg

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