
La otra gran protagonista de la velada fue la jovencísima Leticia Muñoz (1985) que interpretó el vibrante Concierto para violín de Mendelssohn (1809-1847) como dignísima heredera de Ferdinand David, Joachim o Sarasate: magistral. Una ejecución que, salvo leves despistes al final del Allegro molto appasionato en su conjunción con la orquesta, estuvo llena de bravura técnica, intensidad, perfección sonora y color. Un concierto concebido para el brillo más fulgurante del violín, que Leticia Muñoz consiguió con la ayuda atinadísima de los estupendos profesores polacos.
Dice allá.
Aviso legal: la dama de la foto no es Leticia Muños, creo. Cualquier cosita diríjanse al abogado del blog.
5 comentarios:
Como para no tener "leves despistes al final".
Yo la entiendo.
Que bien que toca ese chico.
Perdón, esa chica.
así son los profesores polacos?
haberlo sabido!
(¿de ahí, de la sangre, me vendrá el lado hot?)
Ese allegro molto vivace appassionatto me dejó mudo.
Quien pudiera tocar así....
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