Resonancia



La resonancia es definida como la armonía de frecuencias (vibraciones) de dos materiales distintos.

Un ejemplo simple de la experiencia común nos dará una idea de lo que entienden los físicos por "resonancia atómica". Imagínese que va a hamacar a un niño. El chico se sienta en la hamaca y usted le da un envión para que comience a hamacarse. Para que se mantenga hamacando tiene que seguir dando esos sucesivos enviones desde atrás a la hamaca. Pero la regulación del tiempo que pasa entre envión y envión es importante. Cada vez que la hamaca se le acerca tiene que volver a empujarla con la fuerza del caso en el momento preciso, es decir, cuando la hamaca está en el punto más elevado del lado que usted se encuentra. Si la empuja antes que llegue a ese punto, el resultado es una sacudida o topetazo que altera la armonía o ritmo del movimiento de la hamaca. Si la empuja después que pasó ese punto, se pierde el esfuerzo porque la hamaca ya se está alejando de usted.

A esa "armonía de frecuencias" los físicos la llaman "resonancia". La hamaca tiene una frecuencia. Por ejemplo, llega hasta donde está usted cada 1,7 segundos y entonces cada 1,7 segundos le da un nuevo impulso con los brazos. Por supuesto, si quiere, puede cambiar la frecuencia del movimiento de la hamaca, pero si lo hace también tiene que cambiar la frecuencia del impulso, pues de lo contrario la hamaca no oscilará correctamente.

4 comentarios:

Karito La Cordobesa dijo...

Cuando yo era niña (más que ahora :P), pedía que me hicieran resonancia hasta que mi hamaca alcanzara una altura pavorosa (fa!), y cuando había llegado bien bien bien alto, sacate! Me tiraba de la hamaca y trataba de caer lo más sana posible a la tierra.

Si hubiera tenido esos tacos, no hubiera podido.
Claro, quizás hoy tenía esa cola... Pero no es tiempo de lamentaciones.

(Y me costó entender que era una hamaca, te comento; pensé que era un cinto, que se yo).

JuliánFayolle dijo...

¡Yo también lo hacía!
Claro que yo era varón. Ahora sigo siendo varón pero no me hamaco más.

rubiaa dijo...

Ahh yo le tenía un miedo terrible a las hamacas de chica, no podía entender como esos niños llegaban tan alto sin despeinarse (bueno, una forma de decir).
Despues, de grande, las hamacas me empezaron a gustar mas, es mas, hasta hace no mucho paraba en alguna plaza con alguna amiga a hamacarme.

De haber sabido llevaba a un amigo.

.:anita:. dijo...

Que buen blooooooooooog!!!!!
Qué buen blooooooooooog!!!!

Vine desde lo de La Rubia
slds!!