
Lisístrata (cuyo nombre significa “la que disuelve los ejércitos”), es la mujer de un soldado ateniense, que cansada de las continuas guerras entre Atenas, Esparta y otras Poleis griegas, reúne a las mujeres de ambos bandos y les propone iniciar una huelga de tipo sexual. La idea no gusta en principio, pero ella logra convencer a todas las mujeres de Grecia de que no copulen con sus esposos hasta que estos firmen la paz. Al final de la obra, los hombres, faltos de sexo, deciden dejar de luchar, firman la paz y ponen fin a la huelga de piernas cruzadas de sus mujeres.
Lisístrata (en griego Λυσιστράτη) es la obra de teatro más famosa del dramaturgo de la Grecia Clásica Aristófanes.
Este post va dedicado al Día de la Mujer.
La Rubiaa me retó, diciendo algo así como "¿qué te pasa, nene?, ¿no pensás poner nada sobre nosotras en nuestro día?, ¿eh?".
La verdad es que como el 8 de marzo cayó justo en domingo y los domingos me dedico a ir a misa guiño guiño (perdón Lacanna) y esas cosas, no iba a poner nada sobre el día de la mujer.
Peeero, gracias a la rubiaa me puse las pilas, encontré a esta Lisístrata que me cayó como anillo al dedo.
La foto que acompaña el post es una mujer desnuda en Grecia. Si no les parece apropiada, malasuerte.
7 comentarios:
Ea! Gracias Cuervo, si no estoy yo, no sé que harías, será posible.
Que maestra esta griega! Me cayó bien, supo donde tocar (o dejar de tocar) para conseguir lo que quería, esa es una mujer decidida e inteligente.
Como dicen por ahi, hay cierto pelo que mueve mas que una yunta de bueyes.
Todavía te debo lo de Marilyn.
Conocía la historia, y siempre me gusta volver a recordarla...
Lo que puede el amor... O el sexo... O la falta de él.
Besos, cuervo. Qué bonitas fotos.
¡Cuánto hace que no charlamos, Karo!
Que buena historia. CHe esto se está poniendo cada vez mas culto loco.
Cuervo, sabe a dónde encontrarme. Fijemos fecha y hora, y lleve sus padrinos!
No, no era así... Bueno, yo también quiero charlar con vos, eso. Sabelo!
¡Pero se me corta!
Tibu, no se preocupe que en cualquier momento mordemos el pasto de la banquina.
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