
Lo que muere con la fotografía es el tiempo que se interrumpe, el tiempo del referente. A su vez, lo que desaparece de manera irreversible es el hecho mismo que, por medio de la acción fotográfica, se convierte en otra cosa, en algo nuevo, pero que sin embargo no puede ser sin su referente directo, lo que fue su presencia. De este modo, lo que deja de existir es la posibilidad de interpretación: en la consumación y en la certeza del esto ha sido reside, en última instancia, su impenetrabilidad. Lo que vibra en cualquier fotografía es su condición superficial que se resiste a su profundización analítica, a su transformación de sentido. Cuanto más nos acercamos para examinarla más nos alejamos de su sentido, pudiendo llegar sólo hasta la dureza de su materialidad, hasta la zona muda del grano reventado que no dice nada.
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4 comentarios:
uy uy uy la mordida que le va a dar esa chica después de esa mirada no tiene nombre. Que se cuide porque el que va a reventar no va a ser el grano, precisamente...
jeje
No vi el grano!!
aver, amplìemela màs la foto, por favor
Se lo reventó con los dientes...! Hay mujeres que cuando abren la boca no se miden che...
Ahora en serio.
ESTA foto va con ESTE texto.
Lo felicito.
¿Cómmo es aquella expresión, de que hay gente que no ve la paja en ojo ajeno, o algo así?
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