Escila


Homero (Odisea XII.80 ss.) describe a Escila como un monstruo que aúlla desde la cueva en que habita. Su voz es como la de un perrillo recién nacido, pero su aspecto es terrible. Tiene doce patas pequeñas y deformes. Seis cuellos sostienen otras tantas cabezas con bocas dotadas de triples filas de dientes densos y mortíferos. Es inmortal. Se alimenta de cuantos seres marinos se ponen a su alcance, pero no desdeña los cuerpos de los navegantes que osen acercarse a su morada. El único recurso que les es permitido es la invocación a Crateis (a quien Apolonio de Rodas identifica con Hécate), la madre del monstruo, la única capaz de contener sus ataques.
Tradiciones posteriores la presentan como un ser que tiene torso y rostro de mujer joven y de cintura para abajo se compone de seis perros feroces con sus respectivas cabezas de bocas terribles y ladradoras. Doce patas sustentan a la criatura. Casi todas las versiones señalan como su padre a Forcis, que cuenta entre sus hijos a otros monstruos, como las sirenas y tritones.
A veces se ha pretendido que su origen fue humano, pero sufrió luego una metamorfosis monstruosa. Así lo cuenta Ovidio en Metamorfosis (XIII.730 ss. y XIV.1 ss.). Escila era una bella muchacha que tuvo muchos pretendientes, que ella solía rechazar. Uno de ellos, Glauco, acudió a Circe, la bruja, para pedir que interviniera en su favor con sus habilidades mágicas. Circe trata de conseguir a Glauco para ella misma. Quiere disuadirlo de conseguir a la que lo rechaza: mejor será que acepte a la que sabe apreciarlo. Rehúsa Glauco y la maga desvía su despecho hacia la rival. Escila solía refugiarse en una ensenada fresca y apartada para huir del rigor del sol del mediodía. Allí se dirige Circe. Emponzoña el antro con sus fórmulas mágicas y sus conjuros. Escila ve como brotan de su vientre seis perros feroces y comprueba con espanto que forman parte de ella.



En la imagen no aparece la Escila, pero se pueden ver 12 patas.
Algo es algo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Esas son las cosas que genera la envidia femenina, y mas cuando hay un hombre de por medio.

La foto es genial, quien no la hizo esa... me dieron ganas de que venga el veranito...

Mar dijo...

Una verdadera y maldita perra esa Circe.

PRU dijo...

Mira que he leído literatura griega clásica, pero esa imagen me descolocó... El último recuento me dio 15 patas !

Fender dijo...

Qué economía complicada la de la Escila.

Ahora bien, esto seguro tiene una moraleja, pero no creo que la intención del recopilador haya imaginado algo tan improbable como una histérica chica cosmo.

JuliánFayolle dijo...

Rubiaa: Nunca me hicieron eso. Salvo jugando al fútbol, pero más fuerte.

Tibu: Las mujeres suelen ponerse muy malvadas cuando son rechazadas. Por eso, lo mejor es no rechazar a nadie.

Pru: a la vista son 12 las patas. Estoy casi seguro.
A ver: las cuatro de los humanos; cuatro de la mesa; cuatro de la silla de la dama; dos de la silla del hombre y dos de esa otra silla que aparece del lado de la mujer...
¡¡¡16!!!
La puta madre...

Fender: Es todo un honor su presencia aquí. No pretenda encontrar algo sensato en este antro. Esto no es más que un brazo de lo internet, con todo lo que conlleva eso.

PRU dijo...

Te pasó como a mí, Cuervo, el problema es que dudo si la mesa tiene tres o cuatro patas...

Y tampoco he contado la tercera pierna de él, porque es pierna, no pata...