Crimen y castigo


"La vieja, como de costumbre, no llevaba nada en la cabeza. Sus cabellos, grises, ralos, empapados en aceite, se agrupaban en una pequeña trenza que hacía pensar en la cola de una rata, y que un trozo de peine de asta mantenía fija en la nuca. Como era de escasa estatura, el hacha la alcanzó en la parte anterior de la cabeza. La víctima lanzó un débil grito y perdió el equilibrio. Lo único que tuvo tiempo de hacer fue sujetarse la cabeza con las manos. En una de ellas tenía aún el paquetito. Raskolnikof le dio con todas sus fuerzas dos nuevos hachazos en el mismo sitio, y la sangre manó a borbotones, como de un recipiente que se hubiera volcado. El cuerpo de la víctima se desplomó definitivamente. Raskolnikof retrocedió para dejarlo caer. Luego se inclinó sobre la cara de la vieja. Ya no vivía. Sus ojos estaban tan abiertos, que parecían a punto de salírsele de las órbitas. Su frente y todo su rostro estaban rígidos y desfigurados por las convulsiones de la agonía".

Texto: Fragmento de "Crimen y castigo", de Fedor Dostoiewski.
Foto: Naike Rivelli

(Cito las fuentes por eso del crimen y castigo).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Justamente, no vaya a ser cosa que te castiguen por el crimen del plagio y eso.

Con ese castigo, morocho, te cometo todos los crimenes que quieras, y mas con esa mano izquierda donde esta.

Hermoso post!

JuliánFayolle dijo...

No parece sufrir mucho. A no ser que tenga una manera muy alegre de sufrir.

Capitan de su calle dijo...

mmm... mira vos...la rubiaa quiere chirlo del morocho... mira vossss... mira la rubiaaa...mmmmmmm