
La realidad del canibalismo es que no sólo ha habido grotescos casos de famosos comidos, como Fernando Magallanes, sino que algunos famosos se han comido a su prójimo.
Algunas tribus indígenas de América solían comerse a los prisioneros de guerra tras rituales como el que se daba en culturas aztecas o mayas tras el sacrificio ritual en el cual el corazón de la víctima le era extricado. Estas costumbres vinieron decayendo conforme los españoles se fueron adueñando de América, pero en otras partes del mundo y en casos aislados en América, el canibalismo se siguió practicando.
El gran toqui araucano Lautaro lo practicó a vista y paciencia de todos cuando capturó al español Pedro de Valdivia, conquistador de lo que luego sería Chile. Primero torturó a Agustinillo, el criado del conquistador. Luego Pedro fue torturado, desnudado y con unas conchas filosas llamadas pellos, Lautaro hizo arrancar la carne de los antebrazos del español. Esta carne fue asada ante los ojos de Valdivia y luego consumida por Lautaro, quien así se desquitaba tantas atrocidades cometidas por Valdivia contra los araucanos.
Si el bello y erudito emperador inca Atahualpa se comió algunas partes del cuerpo de su hermano y rival Huáscar es algo que la historia no ha podido aclarar. Atahualpa se ha visto acusado de canibalismo, pero la realidad es que Atahualpa solía tomar bebidas en el cráneo de su hermano Huáscar-a quien hizo asesinar y convirtió la sesera en botijo. Posteriormente Atahualpa fue asesinado por Pizarro.
En la antigüedad, una hermosa mujer consumió las cenizas de su marido y hermano, Mausolos. Artemisia de Halicarnassus era la apasionada esposa y hermana a la vez de Mausolos, el rey a quien se le ocurrió morirse demasiado joven. Tras cremar las cenizas de Mausolos, Artemisia tomó una porción de ellas, las disolvió en vino dulce y se tragó esta extraña pócima. Lo que quedó de sus cenizas fue enterrado en una lujosa tumba, y desde entonces el nombre de Mausoleo recuerda al rey Mausolos, cuyo cuerpo fue parcialmente consumido por su viuda.
En Africa, muchos reyes practicaron el canibalismo en tiempos antiguos. Mtombazi, ancestra de quien viene el linaje real de los zulúes que culminó en el unificador y gran guerrero Shaka, solía comerse los senos de sus rivales dado que creía que así asimilaba más potencia sexual y fertilidad.
Atila el Huno es considerado uno de los caníbales más sanguinolentos de la historia. No solo hay la leyenda negra de que se comió el corazón de su hermano Bleda, a quien asesinó para reinar solo, sino que se afirma que se comió a dos de sus numerosos hijos habidos con incontable cantidad de esposas y concubinas.
Dos grandes exploradores acabaron siendo comidos por nativos de los pueblos por donde pasaron. El portugués Fernando de Magallanes, al servicio de la corona española, fue el primer hombre en circumnavegar oficialmente la pelotita del mundo, pero al final de su viaje iba a encontrarse una espantosa sorpresa. Los nativos de Mactam (cerca de lo que hoy son Las Filipinas) estaban de muy mal humor cuando él pasó por ahí. Se sublevaron y atacaron a los europeos, y el cadáver de Magallanes acabó mutilado mientras dos nativos masticaban algo sospechoso de ser carne humana.
Se abalanzaron sobre el capitán Cook y sus marineros armados de filosos cuchillos. Partes del cuerpo de Cook fueron devoradas por los nativos, lo cual dio pie para que en el siglo XIX la reina Liliuokalani(última monarca del Hawaii antes que los gringos deschincacaran la monarquía), en visita a Inglaterra, hiciera la macabra broma de que llevaba sangre inglesa porque uno de sus ancestros se había comido a Cook.
En el siglo XX, varias incidencias más de canibalismo sacudirían al mundo. Fanfarrón y bombástico como siempre, el gran muralista mejicano Diego Rivera afirmó haber comido carne humana en uno de sus viajes. El voluminoso y zángano marido de Frida Kahlo dijo haber comido senos femeninos, y juraba que tenía una receta para hacer que las nalgas humanas quedaran tiernas en un sabroso estofado. Algunos allegados de Diego luego afirmaron que se trataba de una broma macabra del muralista, pero la sombra de la duda quedó flotando en torno al pintor, quien era conocido por sus excentricidades.
Una de las incidencias más espeluznantes de canibalismo se dio cuando un avión que viajaba por los Andes se estrelló, quedando entrampados en la nieve unos jóvenes uruguayos que se vieron obligados a consumir carne de los cadáveres de sus camaradas para sobrevivir mientras los rescataban.
Esto lo robé, descaradamente, de acá.
Hoy está textudo el post y muy poco erótico. Vayan a quejarse a Pirulo.
2 comentarios:
Bueno, yo me comería a besos y a abrazos a alguno que conozco.
Besos
Sos soft caníbal.
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