
Silencio.
Retrocedo 20 casilleros y vuelvo a mi normalidad.
La normalidad de hablarle a los que tienen el don de oír y de hacerles señas a los sordos.
La normalidad de ignorar al sordo por vocación.
La normalidad de escupir la comida que no me gusta.
La normalidad de no tener que explicar nada.
Mi normal conciencia limpia.
Ahora si.