
- Cuando se corta un limón y sólo se utiliza una mitad, la otra puede estropearse. Para evitarlo, se coloca en un plato con sal y se tapa con un vaso. Durará varios días, y cuando se utilice de nuevo, sólo hay que cortar la rodaja que ha estado en contacto con la sal.
- Un modo de obtener la mayor cantidad posible de zumo de un limón es: antes de partirlo, hacerlo rodar por la encimera de la cocina a la vez que se presiona con la palma de la mano.
- Para conservar los limones frescos durante semanas, sumergirlos en un recipiente de agua y cambiarla todos los días.
- Espolvorear con sal fina la parte cortada del limón; cuando necesitemos utilizarlo de nuevo, cortar una rajita fina que se tira y el resto aparecerá seco y perfumado.
- Si sólo necesitas unas gotas de limón, no lo abras del todo, pínchalo con un palillo y exprimirás el zumo que necesites sin necesidad de abrir el limón.
- Para evitar que los limones abiertos se sequen, frotar la superficie del corte con clara de huevo.
- Cuando se compren limones, hay que escoger los que tengan la piel más lisa y brillante, con poros pequeños y con un peso equilibrado respecto al tamaño. Es aconsejable no guardarlos en la nevera, porque el frío reduce su jugo a la mitad.
- Lavar los limones con agua caliente, garantiza su consumo tranquilamente aunque hayan sido tratados con productos químicos. Sobre todo si vamos a rallar la piel.
Texto robado en los jardines de acá.
La imagen se la afané a Pru.
1 comentario:
y por lo que parece, no es la primera que afanas, hehehe... nada, un placer servirte de fondo documental y tal... :)
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