El gato negro


No espero ni remotamente que se conceda el menor crédito a la extraña, aunque familiar historia que voy a relatar. Sería verdaderamente insensato esperarlo cuando mis mismos sentidos rechazan su propio testimonio. No obstante, yo no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero, por si muero mañana, quiero aliviar hoy mi alma. Me propongo presentar ante el mundo, clara, sucintamente y sin comentarios, una serie de sencillos sucesos domésticos. Por sus consecuencias, estos sucesos me han torturado, me han anonadado. Con todo, sólo trataré de aclararlos. A mí sólo horror me han causado, a muchas personas parecerán tal vez menos terribles que estrambóticos. Quizá más tarde surja una inteligencia que de a mi visión una forma regular y tangible; una inteligencia más serena, más lógica, y, sobre todo, menos excitable que la mía, que no encuentre en las circunstancias que relato con horror más que una sucesión de causas y de efectos naturales.

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, o no.

5 comentarios:

Viernes Gastronómicos dijo...

Si no fuera por mi fobia a los gatos... jeje

gracias por la visita y el comentario.

un saludo
Carmen

PRU dijo...

Que ilusión me ha hecho releer esta magnífica historia... Piensa que me crié con Poe y Asimov, entre otros grandes maestros, y siempre es sensacional volver a sus textos...

P.D.: Carmen, tú por aquí?

Viernes Gastronómicos dijo...

hay que ver que vueltas da el mundo, eh Pru...

este amable caballero fue el primer 'desconocido' en comentar nuestras recetas...

nos hizo tanta ilusión que quiza le invitemos algún viernes... jeje

besos a los dos!
Carmen

JuliánFayolle dijo...

No te pongas celoso, Pru.
Nos conocimos por tu culpa.

PRU dijo...

¿Yo celoso? huaaahaha... Que va, es que me ha hecho ilusión verla por aquí, no me la esperaba...